Por fin me quité la espinita clavada durante mucho tiempo. Siempre he querido hacer estos "bollitos" ingleses pero nunca me decidí pensando que la masa no me iba a salir. Y tengo que decir que el primer intento no salió, y el segundo, éste, casi casi, por lo menos se pueden comer. Están buenos, pero un verdadero Scon ha de ser crujiente y ligero, y ha de subir mucho más de lo que lo hicieron los míos. Pero como ya ha desaparecido el temor... a la tercera va la vencida. Estos míos son los esenciales, sin azúcar, para tomar con dulce o salado. Espero que os gusten.
Ingredientes:
- 300 g. harina de fuerza
- 2 cucharaditas de levadura- una pizca de sal
- 50 g. mantequilla en trozos pequeños
- 100 ml. leche
- 50 ml. agua
Precalentar el horno a 220ºC. Tamizar el harina y la sal en un cuenco, añadir la mantequilla y frotarla ligeramente con los dedos. El resultado es como harina migosa. Mezclar la leche y el agua y verter en medio de la harina. Trabajar la masa con una lengua de gato muy deprisa, sin mezclar mucho, a penas unos golpes para unirla.
Pasar la masa a una superficie enharinada, hacer una bola con las manos, sin amasar y extender un círculo de 2cm de espesor.
Recortar la masa con un cortador redondo. Colocar los scones sobre una placa de horno engrasada y pintarlos con leche. Hornear entre 10-12 minutos, han de sonar huecos. Servir calientes.



